Círculo 

Llueve. 
Llueve en la tierra. 
Llueve en la tierra cansada. 
Cansada de ser tierra y madre. 
Madre azotada por viento que la despeina, quiere ser océano. 
Océano que se defiende: escupe hombres y piedras. 
Piedras que son tierra cansada. 
Cansada la tierra, llueve. 
En la tierra, llueve. 
Llueve. 

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Uno

No son nada las lágrimas
si van a morir al océano gélido.

Nada las manos
que forman sombras chinescas
de luz filtrada por el desierto.

Nada los brazos
que no sirven para alcanzar
las ramas del árbol gigante.

Nada las piernas
que se detienen sobre La Grieta.

Nada los ojos
que miran el inevitable atardecer
ni el grito
vertido en la noche infinita del Valle.

Qué difícil sentirse algo
entre tanto todo.

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Primeras ideas sobre el viaje 2017

Aunque no sea habitual el blog también lo utilizo para escribir sobre otros temas no literarios. Y me parece un buen sitio donde compartir esto con vosotros. 

No hace ni 12 horas que pusimos fin a ese viaje de tres semanas por una parte de la costa oeste americana. Es por ello que escribo esta, no sé si llamarlo así, primera reflexión con sentimientos tibios, en algunos casos apenas rescoldos de una hoguera antigua, y no con el pulso febril del momento exacto en que ocurren o con la tranquilidad, orden y las palabras adecuadas que da el tiempo y lejanía. 

Supongo que durante estos próximos días, al revisar y organizar las fotos, al responder a aquellos que me pregunten, al contar anécdotas o al escuchar y leer lo que escriban mis compañeros de viaje, surgirán nuevas ideas o puntos de vista que, tal vez, cambien lo que aquí escribo pero si algo he aprendido estas semanas, es que todo cambia. Invariablemente. 

Ya de entrada aviso que son un conjunto de ideas sin orden así que, probablemente, no encontréis mucha coherencia ni esté muy correctamente escrito pero siempre podré echarle la culpa al jetlag. Ahí vamos. 

En primer lugar diré que, al inicio lo pensaba, era este un viaje a los escenarios donde transcurren tantas películas que vemos o a donde se desarrollan las tramas de muchos libros que leemos. Imaginé que sería una pequeña inmersión en una cultura y un estilo de vida que nos entra a borbotones por los ojos y que ya nos resulta conocida. Que no me sorprendería demasiado. 

Primer error. No he debido ver las películas correctas y no he leído los libros adecuados. O no me he fijado. 

Allí dónde yo imaginaba urbes de hormigón me encontré con pueblos de carretera de, apenas, cuatro casas de madera . En el lugar en que pensaba había un desierto árido se levantan cimas con bosques húmedos. Allí donde yo esperaba llanuras muertas circulamos por carreteras de montaña y donde imaginé espacios verdes vi un bosque de piedra. 

Poco de lo que yo creía es correcto y eso me hizo abrir los ojos más, prestar más atención. Buscar el truco del mago te hace disfrutar más del espectáculo. 

Horizonte e inmensidad. 

Si he de escoger palabras para el viaje posiblemente éstas sean de las candidatas. Viajar en coche por esas carreteras interminables, mirar a uno y otro lado, y ver el horizonte muy, muy lejos, sentir que no hay límites. Esa es una sensación brutal. 

Este país de inmensos espacios naturales, de árboles gigantes, de interminables llanuras, de cañones imposibles y de silencios te hace sentir pequeño e insignificante, apenas una casualidad en una Historia mucho mayor.

Y al empequeñecerte, hasta casi hacerte inexistente, desaparecen las preocupaciones, los problemas. Te hace sentir que no tienen sentido en este instante de tiempo, con suerte apenas 80 años, que supone nuestra existencia. Y sientes paz. Cierras los ojos, te dejas llevar por las sensaciones y te olvidas de todo.

También he visto ciudades que sí estaban más cerca de las ideas iniciales que traía por lo que, si he de elegir, me quedo con la parte del viaje que me ha permitido conocer la naturaleza y los espacios. Aún así, vivir estas ciudades me ha puesto ante los ojos una cultura distinta, una forma de ser. Me ha puesto ante los ojos lo bueno y lo malo de una nación tan joven.

Personalmente creo que todo viaje sirve para conocerse a uno mismo más que a lo que visita porque nos vemos reflejados en los demás, en su forma de ser y de hacer las cosas. Nos vemos actuando en una sociedad diferente, nos comparamos, nos vemos en los ojos de nuestros compañeros de viaje y en la imagen que tienen de nosotros. Y aprendemos, o lo intentamos, y en ese sentido creo que después de estas semanas no seré el mismo. Afortunadamente. 

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Decir adiós

​Decir adiós
sin el sabor metálico de la sangre en la boca
sin palabras muertas apenas masticadas.

Decir adiós
como el que pide un cigarro
sin la importancia del momento
sin cristales rotos ni piras funerarias.

Decir adiós
y que no suene a despedida
que no mueran las flores
que no se acabe el mundo
que no llore un niño por cada madre muerta.

Decir adiós
como si no nos fuera la vida en ello
sin gritos inútiles
sin rencores
ni incendios
ni nada.

Decir adiós
sin tener que inventar un idioma nuevo
sin tener que aprender a odiarnos.

Decir adiós.

Y que no nos importe una mierda.

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Casa

door-211761__340Y a esto lo llamé casa.

No al techo protector
Ni la cárcel de sus paredes.

No a la luz filtrada
por persianas llenas de polvo.
No al humo que huele a comida.

No al colchón herido.
Ni a puertas llenas de arañazos.

No al viejo suelo
con surcos de nuestra vida.
No a la vajilla de las visitas.

A tu mirada cansada.
Al abrazo de tus rodillas.
A la caricia de tus uñas.

Al beso en los párpados.
A tu dedo que acusa y empuja.
Al triste miedo de tu adiós.

A esto.

Lo llamé casa.

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